A lo largo del Qhapaq Ñan

I. DESCUBRIENDO EL INCA

          Des­de mis más remo­tos recuer­dos, siem­pre me fasci­naron las civ­i­liza­ciones pre­colom­bi­nas, y en par­tic­u­lar la de los incas.

          Entonces no tenía con­scien­cia de que se trata­ba de la civ­i­lización más emblemáti­ca de la his­to­ria de Améri­ca Lati­na, a pesar de la brevedad de su res­p­lan­dor (des­de el prin­ci­pio del siglo XIII has­ta la lle­ga­da de los guer­reros del gen­er­al Pizarro en 1532).

          Ado­les­cente soña­ba con las oril­las del lago Tit­i­ca­ca, sitio donde leyen­das y relatos se acuer­dan para situ­ar el ori­gen de la civ­i­lización inca; con la entonces cap­i­tal Cuz­co, el “ombli­go del mun­do”, y el valle sagra­do donde se hal­la la famosa ciu­dad del Machu Pic­chu.

          Sólo años más tarde, cuan­do des­cubrí de ver­dad el Puente del Inca, puente nat­ur­al sobre el río Las cuevas, en la car­retera que une la ciu­dad de Men­doza a la fron­tera con Chile, volví a intere­sarme en la civ­i­lización inca así como en su impor­tan­cia en Argenti­na, tan lejos de su cuña orig­i­nal.

          La pres­en­cia de los incas en la Argenti­na la cer­ti­f­i­can los ves­ti­gios de vías y estruc­turas que quedan del reino de Pacha­cutec, y que cono­ce­mos bajo el nom­bre de Qha­paq Ñan, o sea “Car­retera real” en idioma quechua, una red que per­mitía via­jar ráp­i­da­mente des­de el norte has­ta el sur del impe­rio.

          Esta car­retera de más de 6000 kilómet­ros unía la cap­i­tal Cuz­co con la ciu­dad de Pas­to en Colom­bia hacia el norte, y con el piede­monte andi­no del Aconcagua en su parte sur, cruzan­do Ecuador, Perú y Bolivia. Este “Camino may­or andi­no” lo com­pleta­ba una amplia red segun­daria de 40 000 kilómet­ros uti­lizan­do las infraestruc­turas pre incaicas exis­tentes de cada lado de los Andes, has­ta San­ti­a­go de Chile en su parte oeste.

          Esta red de car­reteras pavi­men­ta­da, con escaleras tal­ladas en la roca mis­ma, puentes sus­pendi­dos cruzan­do valles enca­jon­a­dos y mese­tas desier­tas, la may­oría hal­lán­dose entre 3000 y 5000 met­ros de alti­tud, unía los cen­tros admin­is­tra­tivos de las zonas donde vivían los pueb­los someti­dos por los incas, las zonas agrí­co­las y min­eras así como var­ios tem­p­los. Un sis­tema de “chasqui wasi” (posadas), “pukara” (for­ti­fi­ca­ciones) y “tam­bo” (taber­nas) com­pleta­ba ese con­jun­to con el cual el Inca podía con­tro­lar todo el Impe­rio. La uti­liz­a­ban los “chaquis”, servi­dores del Inca, encar­ga­dos de trans­portar el correo ofi­cial has­ta los límites de su ter­ri­to­rio.

          Se con­sid­era que Diego de Alma­gro, el con­quis­ta­dor del Perú, fue el primero en recor­rer el “Camino del Inca”, cuan­do se fue a explo­rar y con­quis­tar ter­ri­to­rios más al sur, en 1535, en lo que volvería Argenti­na años más tarde; la cróni­ca del via­je de ese con­quis­ta­dor, con­tem­porá­neo de la cul­mi­nación de la pres­en­cia inca en Argenti­na, con­sti­tuye un pre­cioso tes­ti­mo­nio todavía con­sid­er­a­do por los his­to­ri­adores.

          Más allá de las fron­teras mod­er­nas, el Qha­paq Ñan rep­re­sen­ta un vín­cu­lo entre las varias cul­turas and­i­nas. Por lo que los gob­ier­nos de los 6 país­es intere­sa­dos en el tema lograron en 2014 la inclusión del Qha­paq Ñan en la lista del pat­ri­mo­nio mundi­al de la UNESCO.

Mapa del Qha­paq Nan

II. CAMINANDO POR EL QHAPAQ ÑAN

          El Qha­paq Ñan cruza siete provin­cias argenti­nas: Jujuy, Salta, Tucumán, Cata­mar­ca, La Rio­ja, San Juan y Men­doza. Ese camino ya existía des­de 2000 años cuan­do los incas lo “mod­ern­izaron”. La UNESCO incluyó en su lista 13 tramos del camino, o sea unos 120 kilómet­ros a lo largo de los cuales se pueden encon­trar 32 sitios arque­ológi­cos.

          Par­tien­do des­de la fron­tera de Bolivia, vemos que el Qha­paq Ñan cruza la provin­cia de Jujuy por la Que­bra­da de Humahua­ca. El pueblo de Tilcara, con su for­t­aleza (pucará), fue fun­da­do por los indios tilcaras. Con­sti­tuye una per­fec­ta ilus­tración de cómo los incas aprovecharon las infraestruc­turas exis­tentes para hac­er del pueblo una ciu­dad de suma impor­tan­cia.

          Avan­zan­do hacia el sur los incas cruzaron lo que se lla­ma hoy la provin­cia de Salta has­ta el pueblo de Cafay­ate, pasan­do por el puer­to Abra del Acay, el más alto del Qha­paq Ñan, de 4895 met­ros de altura, y bajan­do has­ta los valles Calchaquies. Ese puer­to situ­a­do sobre la Ruta 40 sigue todavía uno de los más altos del mun­do, con excep­ción de unos puer­tos asiáti­cos.

          A lo largo de ese trayec­to podemos encon­trar tam­bién – esta lista no pre­tende a la exhaus­tivi­dad – las ruinas de Tastil, el sitio de Graneros de la Poma, o el del Potrero de Payo­gas­ta. Cer­ca de Cachi, el sitio arque­ológi­co de La Paya pre­sen­ta ves­ti­gios de una impor­tante ciu­dad inca, sede del poder impe­r­i­al rep­re­sen­ta­do por un fun­cionario de alto ran­go, “El Inca Cura­ca”.

          En Salta, se dice del MAAM (Museo de arque­ología de alta mon­taña) que es el mejor museo de Argenti­na en lo que se refiere a la cul­tura inca. Allí se pueden ver momias de niños sac­ri­fi­ca­dos sigu­ien­do los rit­uales incas, y des­cu­bier­tas en 1999 en las cer­canías del Pico Llul­lail­la­co, un vol­cán cul­mi­nan­do a 6739 de altura, el san­tu­ario sagra­do más alto del impe­rio inca.

          El Qha­paq Ñan lle­ga has­ta la ciu­dad sagra­da de Quilmes en la provin­cia de Tucumán. Los indios Quilmes sobre­vivieron a la con­viven­cia con los incas, pero fueron der­ro­ta­dos por los con­quis­ta­dores españoles. Des­de 2007 ese sitio quedará para nosotros un “ren­dez-vous man­qué”, una ocasión de des­cubrir­lo per­di­da por una huel­ga de los indios Quilmes que reclam­a­ban la gestión propia del sitio. Un con­flic­to que empezó en 1977. En la época las autori­dades provin­ciales expropi­aron a los miem­bros de la comu­nidad y luego en 1992 con­cedieron el sitio a un hom­bre de nego­cio, para un peri­o­do de 10 años. Luego los Quilmes fueron a juicio para impedir la prór­ro­ga de esta con­ce­sión. Ganaron, pero tuvieron que blo­quear la entra­da al sitio para obten­er por fin el dere­cho a ges­tionarlo ellos mis­mos. Aho­ra se puede vis­i­tar lo que se lla­ma des­de esa vic­to­ria india “El com­ple­jo de las ruinas de Quilmes”.

Entra­da del sitio de Quilmes – Día de protes­ta

          Otro sitio inca notable en la provin­cia de Tucumán es la Ciu­da­di­ta, tam­bién lla­ma­da Ciu­dad vie­ja, situ­a­da en el par­que nacional Acon­qui­ja, a unos 4400 met­ros de altura.

          Más allá entramos en la provin­cia de Cata­mar­ca para recor­rer un tro­zo de 1 kilómetro sobre el Qha­paq Ñan, entre el Pucará de Acon­qui­ja y el sitio arque­ológi­co de El Bajo, lo cual tam­bién entra en la lista de la UNESCO, gra­cias a su per­fec­to esta­do de con­ser­vación.

          Al noroeste de la ciu­dad de Lon­dres en esta mis­ma provin­cia encon­tramos las ruinas del Shin­cal de Quimiv­il. Pre­vio a la invasión de los incas, este sitio tomó cier­ta impor­tan­cia después de su lle­ga­da. Situ­a­do en una jun­ción de car­reteras sobre el Qha­paq Ñan, se con­sid­era uno de los más impor­tantes cen­tros admin­is­tra­tivos del impe­rio inca en Argenti­na.

          Para­le­la­mente a la ruta 40, el Qha­paq Ñan sigue hacia el sur has­ta la Tam­bería del inca en Chilecito, provin­cia de La Rio­ja, un sitio des­gra­ci­ada­mente bas­tante degrada­do. Cruza la Cues­ta de Miran­da, y luego pen­e­tra en la provin­cia de San Juan.

          En esta provin­cia, el camino del inca sigue hacia Bar­real, cruza el Par­que de El Leonci­to y sus sitios incas, para luego pen­e­trar en la provin­cia de Men­doza. Acá el Qha­paq Ñan pasa por el valle de Uspal­la­ta donde podemos ver las ruinas de Ran­chil­los y las de Tam­bil­li­tos.

III. REALIDAD Y LEYENDA: EL PUENTE DEL INCA

          Situ­a­do en el límite merid­ion­al del impe­rio inca, el Puente del Inca con­sti­tuye una rareza geológ­i­ca que viene recor­dar la pres­en­cia de ese pueblo en el sue­lo argenti­no.

Puente del Inca

          Como suele ocur­rir a menudo cuan­do fal­tan los doc­u­men­tos escritos, His­to­ria y leyen­das se con­fun­den, y las leyen­das muchas veces vuel­ven a vol­verse His­to­ria.
          Por ejem­p­lo esa que cuen­ta como el heredero del Inca cayó muy enfer­mo y se dijo que sólo le podían curar unas aguas prove­nientes de una fuente situ­a­da en los extremos del impe­rio. Así se fue con su séquito, pero al lle­gar frente al río que los sep­a­ra­ba de esa fuente mág­i­ca, no pudieron pasar. Entonces los sol­da­dos for­maron un puente humano, lo cual por vol­un­tad div­ina se pet­ri­ficó y así se pudo sal­var el príncipe.

           Otra leyen­da cuen­ta como fue el Inca mis­mo quien nece­sitó de hier­bas med­i­c­i­nales que sólo crecían en el límite sur del impe­rio. El se salvó medi­ante el puente de piedra con­stru­i­do en una noche por Inti, el dios del sol, y Mama Quil­la, la luna, y que le facil­itó el cruce del río bajan­do del cer­ro.

          Pese a que la civ­i­lización de los incas no mar­có mucho tiem­po la his­to­ria de la Argenti­na (entre 1479 y 1534), que­da notable que en su fron­tera con Bolivia, has­ta el Aconcagua, la ruta 40, uno de los may­ores ejes viales del país, sigue más o menos exac­ta­mente el antiguo camino del Inca, el Qha­paq Ñan.

          Otra anéc­do­ta más o menos históri­ca es la leyen­da de la creación de la ban­dera argenti­na. Se dice que la creó el gen­er­al Bel­gra­no en la ciu­dad de Rosario en 1812, a par­tir de los col­ores del cielo, celeste y blan­co, y que se añadió el sol que figu­ra en el cen­tro para recor­dar al dios inca Inti. La ban­dera la validó de man­era ofi­cial el Con­gre­so de la Nación el 25 de julio de 1816, unos días después de la declaración de la Inde­pen­den­cia (9 de julio).

Ban­dera argenti­na

          ¡Has­ta se dice que en esta opor­tu­nidad el gen­er­al pro­pu­so des­ig­nar a un descen­di­ente del Inca a la cabeza de la nue­va monar­quía con­sti­tu­cional!

          Sin embar­go entre real­i­dad y leyen­das, ¡todavía nos que­da un mon­tón de mis­te­rios que aclarar a lo largo de este famoso y tan lin­do camino del Inca!

*

Para com­ple­tar, un intere­sante artícu­lo del diario Clarín, sobre las ruinas del Shin­cal de Quimiv­il.

Así como ese doc­u­men­tal video de Lau­ra Car­bonari. (Duración 19’39)

 

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